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DOS USOS DEL TÉRMINO “DISCURSO”

Publicado: 2021-01-17

En el debate político y filosófico actual se encuentran en circulación dos usos diferente del término «discurso». De una parte, se encuentra el uso que de él se hace desde la «ética del discurso» o la «ética del intercambio de razones y la justificación» y que se orienta al mutuo entendimiento y a la justificación de los acuerdos y las pretensiones sobre la base de razones y argumentos que se pueden examinar, criticar y fundamentar. De otra parte, se usa el término «discurso» como sinónimo de ideología que tiene como objetivo la imposición.  

El primer uso se orienta a la construcción de una democracia republicana que se articula sobre la base de acuerdos fundamentales entre todas las personas. Se trata del acuerdo que sustenta a la social democracia donde los partidos y movimientos que se ubican en el centro pueden sostener un acuerdo viable para la sociedad. El segundo uso se conecta, en cambio, con la llamada «democracia radical», enarbolada por partidos y movimientos de extrema derecha y de extrema izquierda, que entienden la política en términos agonistas y que señalan que los discursos son «armas» que utilizan los contrincantes en la arena política para ver quién termina imponiéndose.

Esta segunda concepción del término «discurso» termina por abrir paso a fenómenos como las teorías de la conspiración, el reino del las fakes news y, en última instancia, el socavamiento de la democracia. Los populismos de derecha y de izquierda se sienten muy cómodos con esa concepción, porque ella les otorga la coartada perfecta para evitar dar razones. En cambio, del intercambio de razones, ambos extremos creen que «tienen la razón» y que sólo hay que imponerla.

Dos elementos adicionales acompañan a este segundo uso del término «discurso»: el primero es la llamada «libertad de expresión», mientras que la segunda es el uso indiscriminado del término «ideología». La libertad de expresión se entiende aquí como la facultad de decir y defender cualquier idea, no importando cuál sea su sustento o su efecto en otras personas. En este sentido, la «expresión» toda distancia de la «comunicación», ya que esta última tiene como objetivo el intercambio de razones. Por otra parte, el término «ideología» se utiliza para caracterizar cualquier sistema de pensamiento, ya sea político, religioso, moral o filosófico. De esta manera no se establece la distinción entre un discurso ideológico de carácter dogmático y el pensamiento abierto a la crítica y al debate de ideas.

Con estas formas de entender la libertad de expresión como la ideología, se deja sin piso la práctica democrática del debate público y se entra a un terreno en el que la política se acerca más a la guerra civil cifrada en términos discursivos.


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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