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ES HORA DE SEGUIR DEFENDIENDO LA DEMOCRACIA

Publicado: 2020-12-03

Es claro que el ataque contra la democracia, que tuvo hasta el momento su punto más alto en la toma de Palacio por Merino y Flores Araoz, aun no ha culminado. Las frágiles bases del gobierno del presidente interino Francisco Sagasti no permiten asegurar que los sectores antidemocráticos sigan operando. Estos grupos, como el sector corrupto de la Cúpula de la Policía Nacional, el grupo de políticos vinculados a negocios oscuros (como el de las universidades informales), el grupo denomina «la resistencia» y el grupo «la Coordinadora Republicana» y sus apoyos mediáticos; todos esos grupos forman parte de una extrema derecha que se encuentra decidida a quebrar la democracia y han visto en el breve gobierno de Sagasti la oportunidad de hacerlo. 

Frente a eso, el ejecutivo parece haber decidido tratar de “llevar la fiesta en paz”. El presidente Sagasti debe recordar lo sucedido con PPK, quien tomó la misma decisión. El ir cediendo frente a las exigencias a la extrema derecha parece no ser la solución. Ya comenzó a entregar la cabeza del ministro de interior por presión del sector de la cúpula corrupta de la policía y sus socios en el Congreso y en los medios. ¿Va ha seguir, el presidente, entregando a ministros a pedido de sus adversarios? Él debe saber que el grupo que tiene el deber de enfrentar no está dispuesto a conversar ni a negociar: se trata de enemigos más adversarios. Esto es así porque se trata de un sector poco representativo de la sociedad pero que han acumulado un gran poder político por medio de malas artes y que se encuentran enfrentados a la democracia. El presidente debe saber que con los adversarios políticos se puede negociar, pero no con los enemigos políticos, quienes no descansarán hasta la eliminación del otro.

Así las cosas, el presidente Sagasti debe saber que tiene que confrontar, no tratar de negociar. Ciertamente, existe la posibilidad de que pierda en la confrontación. Sagasti no debe confiar que se trata de unos pocos meses de «administrar la presidencia». Así no lo está viendo el sector que está enfrentando. Ellos buscan reponer a alguien como Merino en Palacio, posponer las elecciones y perpetuarse en el poder. Además, si su único apoyo político se encuentra en un pequeño sector del Partido Morado (el representado por Guzmán, más no por Lizárraga) y los jóvenes que salieron a marchar la semana que culminó con el desenlace trágico del 14 de noviembre. Si el presidente va cediendo a las exigencias de la extrema derecha, su apoyo popular se va a debilitar y sus adversarios se van a envalentonar aún más, de modo que se dirigiría a un fin dramático para él y para el país. ¿Acaso los jóvenes van a salir a defenderlo sabiendo ha estado cediendo ante sus enemigos? ¿los jóvenes saldrán a las calles para defender un gobierno timorato sabiendo que pueden ser reprimidos con brutalidad de parte de una policía insubordinada al poder civil? No es momento de medias tintas, sino del todo o nada. El presidente no debe ceder más.

En esto se juega la misma posibilidad el fortalecimiento del Partido Morado. Los ciudadanos votarían por Guzmán si la presidencia de Sagasti resulta vencedora, pero si pierde por falta de coraje, los ciudadanos se van a desencantar de esa opción política. La izquierda, por su parte, debe entender que el momento de la “Nueva Constitución” no es este. Este es el momento de defender la democracia y no el del manoseo político de los jóvenes. Si el golpe de Estado que sigue en curso prospera y se asienta, la izquierda tendrá que cargar con la culpa de ello, incluso aquellos congresistas del Frente Amplio que votaron en contra de la vacancia de Vizcarra pero que se empercinan con el “momento constituyente”, como es el caso de Rocío Silva-Santisteban. La izquierda debe entender que es el momento de unir fuerzas en defensa de la democracia, a menos de ello no se encuentre entre sus planes.


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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