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METAÉTICA Y ÉTICA NORMATIVA

REALISMO, NIHILISMO Y CONSTRUCTIVISMO

Publicado: 2020-09-06

En el campo de la filosofía moral analítica de establece la distinción entre metaética, ética normativa y ética aplicada, y se asume que el centro de interés del estudio filosófico es, sobre todo, la metaética. Este campo tiene que ver con la naturaleza de los conceptos y argumentaciones morales, más que con el contenido de las exigencias morales mismas.  

Ahora bien, preliminarmente podemos distinguir tres posiciones centrales en el campo de la metaética: el realismo, el nihilismo y el constructivismo. El realismo, defendido en el siglo XX por G. E. Moore, Ross y otros sostiene que hay entidades metafísicas que nos proveen de conceptos y de argumentos morales. De esta manera, el realismo sostiene que la tarea de la filosofía moral es encontrar esos elementos puesto que los contenidos de lo bueno y lo malo los encontramos en el mundo. El nihilismo, en cambio, sostiene que no existen tales entidades morales de carácter metafísico (o que la razón no las puede hallar), y por lo tanto la ética normativa carece de exigencias universales. Esto conduce a los nihilistas, como Mackie, Hume o Williams, a señalar que las exigencias morales no se descubren en el mundo, sino que se “inventan” y, por lo general, se establecen por convención. Esta clase de nihilismo metaético ha sido abrazado por gran parte de las teorías en ciencias sociales. En sociología se alega generalmente que un elemento central en ese proceso de convención es el poder (por eso rechazan el universalismo moral porque siempre lo asocian a una acción de poder, y no pueden pensar la normatividad y la legitimidad más allá de ese terreno. En antropología, el convencionalismo conduce a muchos a abrazar el relativismo cultural.

En estas posiciones nihilistas en metafísica, lo que queda claro es que necesitamos inventar la moral a fin de estabilizar las relaciones sociales y culturales. El problema aparece cuando pensamos la validez de las exigencias morales en el campo trasnacional o en el campo global: ¿todo debe reducirse al poder de las grandes potencias, o la sensibilidad moral nos conduce a cuestionar las acciones de éstas?. Una forma particular de nihilismo en metaética es el desarrollado por Nietzsche y por los postmodernos. Nietzsche abraza un nihilismo en metaética que no lo conduce a un convencionalismo en el terreno de la ética normativa (como sí sucede en Hume, Mackie y Williams), sino que termina defendiendo un nihilismo en ética normativa que lo conduce a declararla producto de la voluntad de poder.

En constructivismo (defendido paradigmáticamente por Kant a través del argumento del imperativo categórico) apoya un agnosticismo en metaética (tal como lo aclara la filósofa italiana Miriam Ronzoni). Dicho agnosticismo no afirma que existan o que no existan entidades metafísicas de las que podemos derivar alguna ética normativa, sino que no tenemos ni tendremos forma de saber si existen o no. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es colocar el problema en el terreno de la razón práctica crítica y sacarlo del campo de la razón teórica. La mejor manera de hacer esa operación es abrazando un procedimentalismo puro (como el imperativo categórico de Kant o la posición original de Rawls) para poder construir los principios morales.

La filósofa estadounidense Christine Korsgaard, en su libro “Las fuentes de la normatividad” coloca al realismo y al constructivismo del mismo lado, en el sentido de que al final ambos se orientan a buscar normas morales universales o universalistas. De esta manera, señala que el realismo constituye un procedimentalismo sustantivo, que por medio de seguir los pasos de un procedimiento establecido nos conducirá a hechos morales objetivos, ya sean de carácter metafísico (objetos morales raros e inanalizables de G. E. Moore), ya sean naturalizados (las razones que tenemos en nuestra experiencia, fenomenológicamente entendida, para rechazar el dolor de Thomas Nagel). De otra parte, el procedimentalismo no sustantivo señala que siguiendo los pasos de un procedimiento no llegaremos a objetos morales, pero sí a respuestas universalizables a nuestras preguntas morales o a razones para actuar.


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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