Cuídate, no hay camas UCI suficientes

CORONAVIRUS, PANDEMIA Y REACCIÓN EN PERÚ

EL PODER DE LOS LOBBIES

Publicado: 2020-03-12


El miércoles 11 del presente la OMS declaró que el COVID19alcanzó el grado de pandemia. Una pandemia es una epidemia que se ha vuelto global. No es ni más peligrosa ni mas virulenta que una epidemia. Pero lo que sí indica es que las medidas que los gobiernos han estado usando hasta el momento han sido insuficientes y que deben ser más radicales, especialmente evitar la congregación de personas para que el contagio sea más lento.

En el caso de Italia, ya se había decretado la cuarentena en todo el país, medida que fue demasiado tarde debido a que muchas regiones de ese país ya estaban infectadas. La demora de la acción del gobierno italiano fue por presión de los empresarios del turismo. Actualmente, hasta las iglesias se encuentran cerradas y sólo permanecen abiertas farmacias y supermercados. El gobierno Conte mandó a todos a trabajar en casa. Las universidades no alegaron “autonomía” y también permanecen cerradas, al igual que las escuelas públicas y privadas. España antes del 11 de marzo ya había tomado medidas, entre las que se encuentran el cierre de escuelas publicas y privadas, y las universidades. En ambos países se han tomado medidas importantes con quienes llegaban del viaje, hasta que se cerraron los ingresos.

En el caso de Perú ha sucedido algo que merece nuestra atención y análisis. El gobierno a tomado la medida de cierre de. las escuelas públicas y privadas, así como de institutos tecnológicos, pero no de universidades (alegando el respeto de la autonomía universitaria), Además, se ha decretado cuarentena para quienes lleguen al país con el virus. Las respuestas inmediatas han sido dos. La primera es la de la Asociación de Colegios Privados, que por medio de su director, el Sr. Palomino reclamó el que el gobierno colocase en el mismo saco la las escuelas privadas y a las públicas. La segunda es la de los empresarios del turismo respecto de la cuarentena para quienes lleguen al país cargando el virus. Es claro que ambos grupos están pensando en cuánto afectará esto a sus ganancias y que carecen de sentido de bienestar general y salud pública, y menos de emergencia sanitaria.

El Sr. Palomino parece no tener en cuenta que hay muchas escuelas privadas que tienen pésimas condiciones sanitarias y que en otras hay alumnos que vienen de vacaciones en el exterior y que pueden portar el virus. En las escuelas es muy fácil que los niños se contagien mutuamente y que, al llegar a casa lo hagan con personas vulnerables, como abuelos o personas con enfermedades preexistentes. Los empresarios del turismo tienen el gran terror que se suspendan las actividades turísticas de Semana Santa se suspendan, porque eso les representa grandes pérdidas. Pero, lo que ambos grupos tienen que entender es que frente a una emergencia sanitaria los intereses de lobbies deben posponerse.

Al parecer, el lobbie que sí ha logrado su objetivo es el de las universidades privadas que lograron imponerle al ejecutivo el discurso de la “autonomía universitaria”. Eso no quiere decir que no haya honrados casos como la UNI, la UP, la PUCP, etc, que decidieron posponer el inicio de sus clases hasta el 30 de marzo. Las universidades tienen la capacidad de convertir su poder económico en presión política y se resisten a ponerse a la altura de la emergencia sanitaria (con honrosas excepciones). Los empresarios universitarios parecen no entender que la ganancia en legitimidad social es tan valiosa como la ganancia económica, y en ciertos momentos más.

Las razones del gobierno de imponer una medida de este tipo han sido perfectamente explicadas por el Dr. Elmer Huerta: como el país no está preparado para un estallido de la pandemia y a atender miles de casos a la vez (por falta de infraestructura sanitaria), es mejor tomar medidas que hagan que los casos vayan apareciendo progresivamente. Es por eso que las medidas de evitar congregación de personas son las adecuadas, porque ralentiza la propagación del virus. Los empresarios no es que tengan dificultades para entender este argumento, sino que no quieren perder ellos, sino que quieren trasladar la pérdida al resto de la población. En este sentido, a lo que asistimos es a una batalla campal entre los intereses empresariales y la salud pública.


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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