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A los 15 años del informe final de la CVR

LOS ATAQUES CONTRA LA MEMORIA

Publicado: 2018-08-30

El 28 de agosto último se conmemorando los quince años del Informe Final de la CVR, documento que fue elaborado, a pedido del Estado peruano, por la Comisión de la Verdad y Reconciliación presidida por el Dr. Salomón Lerner Febres, entonces rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú. El encargo del gobierno de Valentín Paniagua se produce una vez caído el régimen del Fujimorato y tenía como mandato el dar cuenta de los hechos sucedidos durante los veinte años de violencia que significó el conflicto armado interno (entre 1980 al 2000) y alcanzar recomendaciones con la finalidad de enrumbar al país en dirección de la justicia. El propósito era el que tanto la sociedad como el estado contasen de un relato que permita articular la memoria de lo sucedido esos años a fin de que los daños morales terribles propinados en ese periodo no se repitan, además de permitir al Estado un proceso de asignación de responsabilidades que sean el soporte de la justicia penal y la justicia restitutiva.  

Entre agosto del 2003 a agosto del 2018 ha sucedido muchas cosas. Incluso, desde la caída del Fujimorato, el 2001, se había pensado que el fujimorismo como fuerza política había desaparecido, sin embargo, durante esos años el fujimorismo y todos los males que representa ha remontado y a ganado un poder lo suficientemente grande como para volver a amenazar la democracia en este país. Este remontar del fujimorismo se debe a que por más de que Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori terminaron tras ras rejas, la red de corrupción que ellos montaron no desarticularon, sino que sus operadores mantuvieron un perfil bajo y aprovecharon el momento adecuado para salir a flote. Además, el Fujimorato se encargó de destruir el sistema político, neoliberalizar a la sociedad y corromper las relaciones políticas en el país a través de la implementación de un populismo electoral basado en la compra de votos.

En este contexto, el Informe Final de la CVR recibió una serie de ataques a fin excluirlo del debate público. Pero ellos respondieron a una estrategia que se puede dividir en tres momentos. El primer momento es el de los dos años de trabajo de la CVR. En ese momento, los operadores del Fujimorato realizaron una serie de amenazas a los miembros y colaboradores de la CVR. Por ejemplo, Salomón Lerner recibió una serie de amenazas. La segunda etapa del ataque fue dirigido contra el Informe Final. En esta, se llevaron a cabo diferentes estrategias simultáneamente: se buscó desacreditar el informe señalando falsamente que los comisionados eran de izquierda y que defendían los intereses de Sendero Luminoso (cosa que es completamente falsa), además se cuestionó los métodos utilizados por la CVR para contar el número de desaparecidos y se articularon una serie de relatos sobre lo sucedido entre los 80 y los 2000 que trataban de relativizar el discurso de la CVR. Tales relatos fueron presentados por dos grupos principalmente, aquellos que se encontraban en torno a Sendero Luminoso (especialmente el MOVADEF) y aquellos que se encontraban en torno a la FF.AA. En ese contexto destacan el ataque contra el monumento llamado “El ojo que llora” de parte de hordas fujimoristas y la presentación del libro titulado En honor a la verdad redactado por miembros de las FF. AA. Pero también en ese periodo se ubica la errática intervención de Martín Tanaka, quien intentó “explicar” el arrinconamiento que estaba sufriendo el discurso de la CVR en el debate político señalando que éste se debía a que el texto del Informe Final presentaba algunas contradicciones ( http://revistaargumentos.iep.org.pe/articulos/las-ambiguedades-del-if-de-la-cvr-en-la-explicacion/).

La tercera etapa de este ataque toma fuerza cuando el fujimorismo tiene mayoría en el Congreso de la República. Una de las primeras acciones fue el cambio de nombre de la Sala Gustavo Mohme por la Sala Héroes de la Democracia (https://larepublica.pe/politica/1093285-congreso-fujimorismo-cambia-de-forma-arbitraria-nombre-de-la-sala-gustavo-mohme), que tenía como objetivo modificar el contenido de la historia. En esta tercera etapa lo que busca es cambiar el relato de la historia de manera que en vez de que se diga que Alberto Fujimori fue un violador de derechos humanos, se afirme que el exdictador fue el salvador del país. En el contexto de esta esta estrategia se coloca el discurso sobre la reconciliación ente el llamado antifujimorismo y el fujimorismo (defendido por Víctor Andrés Ponce u otros “analistas” de corazón naranja). Este discurso distorsionado sobre la reconciliación sirvió de justificación del irregular indulto de Alberto Fujimori, que Gonzalo Gamio calificó acertadamente como reconciliación envilecida (https://revistaideele.com/ideele/content/la-reconciliaci%C3%B3n-envilecida). A esta estrategia también pertenecen el vil ataque del General Donayre contra el Mugar de la Memora (LUM) y el intento del Congreso de la República y su mayoría fujimorista de hacer un nuevo lugar de la memoria en la que se ensalcen a los fujimoristas y la las FF. AA., lugar que se llamaría Parque de la memoria de los caídos por el terrorismo (https://elcomercio.pe/politica/luis-galarreta-anuncia-parque-memoria-caidos-terrorismo-noticia-530538), que se pensaba encargar a Carlos Meléndez (https://larepublica.pe/politica/1265248-adentro).

Esta tercesa etapa del ataque contra la CVR y el Informe Final, es sin duda, la más peligrosa, pues se trata de reescribir la historia para que la injusticia campee en la sociedad. Es por eso que es importante que la sociedad civil retome, con un nuevo impulso, la defensa de la memoria en el país.


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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