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La reconciliación no puede ser un pacto político, Mr. Kuzcynski

CON LA CVR COMO HORIZONTE

Publicado: 2018-01-09

Durante los últimos días se ha hablado una y otra vez de reconciliación para aludir a un pacto político entre el gobierno y el fujimorismo. Dicho pacto político consistiría en un cogobierno, al que Keiko ya dijo claramente que no. Las razones de Keiko son claras; el cogobierno con PPK serían el fin de su carrera política. 

Sin embargo, se ha seguido hablando de reconciliación en otros sentidos. José Ignacio Lopez Soria, en un lúcido artículo cuyas ideas comparto plenamente (http://larepublica.pe/politica/1168450-carta-de-josE-lOpez-soria) señala la existencia de dos sentidos del término reconciliación en el escenario político nacional actual. El primero es el planteado por el de la CVR, que tiene el cuenta la serie de desencuentros, muertes y violencia que ha sufrido este país desde muy temprano. El segundo es el de la superficial reconciliación política entre el gobierno y el fujimorismo. El hecho de que el propio gobierno esté refiriéndose a la reconciliación en esos términos tan vergonzosos, a fin de justificar el indulto político otorgado a Alberto Fujimori, dice mucho del valor que PPK tiene a la democracia.

No cabe duda que desde la presentación del Informe Final de la CVR se ha discutido mucho sobre la verdad y la reconciliación en el Perú. Dicha discusión ha tenido más un objetivo político que académico, histórico o terapéutico. De hecho, SL presentó la idea de que la reconciliación debería ser entre sus miembros y los miembros de las FFAA y los violadores de los Derechos Humanos de parte de los gobiernos del 80 al 2000. Para el grupo terrorista la reconciliación debía desembocar en un acto político básico: la liberación de todos los violadores de Derechos Humanos. De esta manera, tanto Guzmán, como Montesinos y Fujimori deberían salir de la cárcel. 

Del otro lado, los grupos de extrema derecha y algunos miembros de las FF.AA. estuvieron proponiendo que la reconciliación significaría transformar las violaciones de Derechos Humanos en delitos de función en el contexto del combate contra el terrorismo y debería desembocar en que los políticos y los miembros de las FF.AA. que estaban cumpliendo sus penas salgan de la cárcel. El sector más conservador de la Iglesia Católica enarbolaba las banderas del perdón y la reconciliación como un acto de misericordia divina y defendía en mismo discurso que la extrema derecha.

Sólo los defensores del Informe Final de la CVR y los que simpatizaban con él mantuvieron una perspectiva adecuada respecto de la reconciliación. Esta perspectiva señala dos cosas centrales: a) la reconciliación es con las víctimas, no entre los victimarios; y b) la reconciliación supone necesariamente pasar por la justicia, de tal manera que los violadores de Derechos Humanos sean juzgados de acuerdo a un debido proceso y cumplan sus penas. 

Es lamentable que el Presidente de la República nos esté ofreciendo el sentido más deplorable del término "reconciliación", a saber, como "pacto de gobernabilidad".  Con ello, va a conseguir sólo que sea recordado como el que indultó políticamente a un delincuente en vísperas de la Navidad. Para los deudos de las víctimas del conflicto armado interno la Navidad ya no podrá tener otro significado que el de la fecha en la que el gobierno se burló de sus muertos. 

Lo que el gobierno ha planteado no es reconciliación en absoluto. La reconciliación supone trabajar las heridas que vienen de antiguo en este país y que persistirán si no desarrollamos una política adecuada dirigida a hacer valer la justicia en una sociedad profundamente injusta. 


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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