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EL DERECHO A LA CREENCIA RELIGIOSA

CONTRA EL FANATISMO RELIGIOSO Y EL NATURALISMO CIENTIFICISTA

Publicado: 2017-07-17


La conferencia de William James titulada La voluntad de creer se presenta como un debate con el positivismo de Clifford y una defensa del derecho a la creencia religiosa en el debate académico. La posición de James en dicho debate consiste en que cuando nos encontramos ante una opción genuina, y carecemos de evidencias concluyentes, cualquier decisión que tomemos frente a alguna creencia deberá ser sobre la base de la voluntad. No queda otra alternativa.

Para entender la posición de James al respecto es necesario tener en claro algunos elementos. James llama hipótesis a cualquier cosa que pueda ponerse como consideración a nuestra creencia. Las hipótesis pueden ser: vivas o muertas, forzosas o evitables, y trascendentales o triviales. Una hipótesis viva es aquella que por diferentes elementos presentes en el clima intelectual en el que nos encontramos puede ser candidata para nuestra creencia. Cuando la vitalidad de la hipótesis es intensa, la propensión a la creencia aumente y la posibilidad de actuar conforme a ella también lo hace. En cambio, una hipótesis muerta no tiene conexión con ninguno de los elementos del clima intelectual en el que vivimos. Una hipótesis es forzosa si no podemos evitarla. No podemos quedar indiferentes frente a ella. En cambio, es evitable, cuando podemos evitarla. Finalmente, una hipótesis es trascendente cuando se trata de una oportunidad valiosa y que se presenta raras veces en nuestras vidas. En cambio, es trivial si es poco trascendente y se presenta con frecuencia en nuestra vida.

James entiende por opción la elección entre dos hipótesis. Las opciones pueden ser vivas, forzosas o trascendentes. Una opción es viva, forzosa o trascendental si las hipótesis que las componen lo son. Así, hacerse cristiano o agnóstico es una opción viva. Salir de casa o quedarse es forzosa. Participar de la expedición al Polo Norte o no es una opción trascendental. Ahora bien, una opción viva, forzosa y trascendental constituye lo que James denomina una opción genuina.

Clifford sostiene que existe una ética fundamental que debemos seguir cuando decidimos creer en algo. Esta consiste en que sólo debemos creer en algo si es que contamos con evidencias suficientes. Ante esta posición James sostiene dos cosas. En primer lugar, si bien debemos atenernos a las evidencias suficientes, en la medida de lo posible - y que en la actividad científica es necesario hacerlo mientras podamos-, lo que constituye una “evidencia suficiente” se encuentra definido por el ambiente intelectual en el que nos encontramos. Y, en segundo lugar, cuando nos encontramos ante una opción genuina no es posible encontrar evidencias suficientes, y por lo tanto debemos asumir una creencia sobre la base de voluntad.

Aquello que James está cuestionando es pensar que uno puede elegir sólo sobre evidencias o sólo sobre nuestra naturaleza volitiva. Sino, más bien, cuando consideramos opciones lo que está en juego son evidencias apoyadas en nuestra naturaleza volitiva o pasional frente a otras evidencias apoyadas sobre nuestra naturaleza pasional. El presupuesto de Clifford se encuentra sesgado, pues no considera que en nuestras elecciones también están presentes elementos pasionales, y que el mismo imperativo de atenerse a las evidencias tiene un componente volitivo o pasional.

Es en ese sentido que la creencia religiosa puede ser considerada como legítima, pues lo que la caracteriza es que se inserta en una opción genuina para quien se la plantea. Pero en este punto aparecen dos posibilidades: a) evaluar la creencia religiosa sólo sobre la base de las evidencias, o b) considerar las evidencias y nuestra naturaleza volitiva al hacerlo. Ambas posibilidades remiten a dos temperamentos o mentalidades diferentes. La primera es la mentalidad volcada a la certeza absoluta (de raigambre cartesiana) y la segunda es la mentalidad falibilista (de raigambre pragmático). De esta manera, uno podía instalarse en (a) y abrasar una forma de naturalismo cientificista o de fundamentalismo religioso o (b) abrazar una confianza en la ciencia o en la religión, o en ambas a la vez, con la conciencia de que algunas de sus creencias pueden encontrarse equivocadas. La posición (b) permite a la persona entrar en un diálogo fructífico a nivel científico, interpersonal y social, y a valorar el pluralismo y el debate en el campo de la política.


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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