Yo me quedo en casa

EL COTORREO DE LA RECONCILIACIÓN

Publicado: 2016-07-25

Durante los últimos días se ha puesto de moda hablar de reconciliación en la arena política nacional. El discurso sobre este asunto tan importante ha sido puesto al estilo propugnado por el fujimorismo y por Sendero Luminoso y el MOVADEF. Keiko Fujimori, durante la campaña enarboló dicho discurso como uno de sus slogans publicitarios. El concepto de reconciliación que se ha puesto de moda es la idea de darse la mano y decir que aquí no pasó nada, el dar vuelta a la página. Frente a esa idea, es necesario subrayar que la reconciliación sólo es posible si se pasa antes por la justicia, y tanto los violadores de derechos humanos como los que participaron en la red de corrupción de los 90 purguen sus penas.

Uno de los defensores del concepto de corrupción como "dar vuelta a la página" ha sido el Sr. Juan Sheput, quien a dicho que de nada vale mirar el pasado para revivir las heridas y que deberíamos de aprender de otras experiencias, como la española o la chilena. Si eso es lo que debemos hacer ¿qué le decimos a las víctimas y a los deudos, Sr. Sheput? No sería descabellado pensar que este conocido político esté pensando el su relación con la mayoría parlamentaria. Posiblemente, por ello ha decidido hacer suyo el discurso sobre la reconciliación de los fujimoristas. Claro que en el paquete de la reconciliación se encuentra incluido el renovado pedido de indulto a Alberto Fujimori. Aunque PPK ya dijo con claridad que él no lo firmará, el Sr. Sheput a salido a decir que si no el indulto, sí al arresto domiciliario  (más allá de las negociaciones que Humala esté haciendo con el fujimorismo)¿Reconciliación sin justicia, Sr. Sheput?

La otra cara del cotorreo de la reconciliación es la relación entre el fujimorismo y el Frente Amplio. La foto trucada que divulgó Héctor Becerril en estos días, en la cual se trataba de asociar a Verónika Mendoza con Sendero Luminoso es un episodio más de ataque de ambos frentes. Augusto Thorndike le dijo a Mendoza en una entrevista en Cu4rto Poder que mientras los fujimoristas le dicen a los del FA que son terroristas, los FA responden a los otros que son unos asesinos. El periodista (quien trató de asociar a Susana Villarán con el terrorismo islámico ya hace años) pregunta, con pendencia, si ya no sería tiempo de reconciliarse. Lo que queda claro es que el FA y Mendoza en particular han repudiado las acciones de SL en numerosas oportunidades y que no son ni terroristas ni proterroristas. En cambio, muchos miembros del fujimorismo participaron de la dictadura de los 90, incluyendo a Luz Salgado (quien pedía bebidas en la salita del SIN de montesinos). Si bien el FA no tiene vínculos con el terrorismo, el fujimorismo sí ha cometido asesinatos. Entonces ¿qué significa el término "reconciliación" en este contexto? ¿olvidar los crímenes del fujimorismo, para llevar la fiesta en paz?

Este cotorreo de la reconciliación tiene un objetivo claro: limpiarle la cara al fujimorismo para poder pactar con él los próximos cinco años. Por eso no pienso como el SR. Sheput. A él le pareció indigno que se usala el momento de la juramentación para criticar a la dictadura fujimorista. A mí, en cambio,  me parece legítima y sana la voz de protesta que muchos congresistas  contra esa dictadura que tanto daño hizo al país. La voz de protesta de Indira Huilca  es emblemática. Se necesita coraje para hacer lo que la hija de Pedro Huilca hizo, así como se necesita estómago para pedir reconciliación en los términos que Sheput, Thorndike y los fujimoristas lo están haciendo 



Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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