sin ciencia no hay futuro

EL CIUDADANO GASTÓN GARATEA

Publicado: 2015-05-10


Recientemente la revista Religión Digital realizo una entrevista al padre Gastón Garatea, miembro de la Congregación de los Sagrados Corazones. En ella se perfila la visión que los sectores mas progresistas de la Iglesia Católica en España tienen de Garatea.

El aporte de Garatea a la sociedad peruana ha sido y sigue siendo sumamente importante y de gran valía, pero el contexto de la Iglesia en el Perú ha hecho que su figura sea poco visible ante la opinión publica (al igual que lo sucedido con el padre Gustavo Gutiérrez) Esto es debido a que la jerarquía de la Iglesia y los medios de comunicación, de tendencia claramente conservadora, se han encargado de hacerlo invisible.

Los ámbitos del aporte  del padre Garatea destacan por tres elementos. 1) Su pertenencia a la linea de reflexión teológica conocida como Teología de la Liberación, 2) Su trabajo en la Comisión de la Verdad y Reconciliación y 3) Su participación en la Mesa de Lucha contra la Pobreza. Ciertamente, su aporte trasciende mas allá de estos tres ámbitos. Y quizás habría que decir que el corazón del trabajo de Gastón Garatea sea el traer a América Latina las ideas inspiradoras del Concilio Vaticano II. Ciertamente, el no se encontraba solo en esa empresa, sino que fue el trabajo conjunto de un grupo de sacerdotes jóvenes que habían entendido las ideas del concilio y asumieron el reto de traer esas ideas a una Iglesia latinoamericana conservadora que tenia un os fieles poco formados y también conservadores.

En ese sentido, el reto de la generación de sacerdotes de Garatea fue traducir el mensaje de Vaticano II al contexto latinoamericano. Ello fue lo que significo la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Puebla y de Medellín. Dicho esfuerzo encontró rápidamente dos dificultades. La primera fue la poca comprensión del clero y los fieles locales, de formación religiosa muy conservadora; y, en segundo lugar, algunas confusiones de parte de ciertas autoridades de Vaticano,. Por ejemplo, el entonces Papa Juan Pablo II acuso a la Conferencia de estar relativizando la divinidad de Jesús al enfatizar la idea de la opción preferencial por los pobres. Un catolicismo de inspiración más social y pastoral , a diferencia de un mensaje orientado hacia lo doctrinal, indujo a confusión a muchos que tenían cierta dificultad para comprender lo que se vivía en América Latina.

Junto con la acusación de relativizar la divinidad de Jesús, se levanto la acusación de marxista sobre la Teología de la Liberación, que estaba naciendo en ese contexto. Respecto de esto ultimo sucedía que quienes criticaban el trabajo de Gutiérrez y tildaban su teología de marxista no habían leído ni a Gutiéreez ni a Marx, de manera el prejuicio reemplazaba a las razones. El mismo papa solía confundir una teología pastoral de orientación social con el socialismo que había sufrido en su Polonia natal. Pero ni América Latina es Polonia ni Gutiérrez es marxista.

En este sentido, el trabajo con el que el padre Garatea se comprometió tenia la complejidad de tener que lidiar con los prejuicios que muchos miembros de la jerarquía eclesial mantenían. Pero, durante los anos 60 y 70 muchos miembro de la Iglesia en la región comprendieron el mensaje que venia del Concilio y se conectaron con el, desde diferentes perspectivas Por ejemplo Monseñor Romero en El Salvador y Don Herder Camara en Brasil comprendieron que la pobreza, la exclusión y la injusticia eran contradictorias con en mensaje del Evangelio, aunque se trataba de personas de una información conservadora. Y es que la cuestión no esa ser conservador o progresista, sino de tener la inteligencia suficiente para comprender lo que sucedía en la región y abandonar la pretensión de coludirse con el poder.

Sobre la base de la experiencia del Concilio, de Puebla y Medellín, Garatea y los sacerdotes mejor formados de la región emprendieron la tarea de dotar a la Iglesia de una tarea fundamental: la de colocarla en la linea de defensa del pobre y de los excluidos. La falta de libertad que esas personas experimentaban significa, para esta Iglesia progresista, un pecado cardinal que era necesario combatir. Es por ello que para el padre Garatea, el compromiso con los derechos humanos y su participación en la Comisión de la Verdad y Reconciliación consistían en momentos de un mismo proceso inspirado en una misma visión. Ciertamente, dicha participación no agrado a todo el mundo, pues la CVR fue muy clara en asignar responsabilidades a personas que no se comportaron a la altura de las circunstancias durante el conflicto armado interno. Por esa razón, y por tener una posición de respaldo a la PUCP en el conflicto entre ella y el arzobispado de Lima, Gaston Garatea recibió un castigo claramente injusto y abusivo de parte del Cardenal. Pero dicho castigo termino fortaleciendo la imagen de Garatea y debilitando a la del Cardenal. Al parecer, cada persona decide la forma de labrar su futuro y de cincelar su imagen;algunos utilizando su poder de manera autoritaria y desmedida, empequeneciendose ante el mundo; otros, en cambio, resistiendo las injusticias propinadas con fortaleza, serenidad y sensatez, seguros de su propio valor personal y como figuras publicas.

Durante la entrevista, el representante de la revista desliza el comentario de que el aporte de Gastón Garatea debía entenderse en cuanto era miembro de la Iglesia. Inmediatamente Garatea hace una lúcida aclaración: su aporte al país, en la CVR, en la Mesa de Lucha contra la Pobreza y en otros ámbitos brotan de su compromiso como ciudadano y no como miembro de una Iglesia. Dicha aclaración ubica las cosas en dos sentidos. En primer lugar, personas que pertenecen a una institución como, por ejemplo, la Iglesia Católica, pueden participar en la esfera pública y aportar en ella no necesariamente en cuanto miembros de esa institución, sino en cuanto ciudadanos. Eso no elimina la posibilidad de que la inspiraciones del ciudadano Garatea tenga un alto componente religioso. En segundo lugar, uno de los puntos reiterativos de la retórica de la facción conservadora de la Iglesia Católica en el Perú es el "aporte de la Iglesia" al país. La pregunta es, ¿mucho de aquellos aportes que la facción conservadora reivindica, son "de la Iglesia" o se trata de aportes de ciudadanos que lo hacían porque activaron su compromiso cívico?. 

Por ejemplo, otro sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones fundó la Pontificia Universidad Católica del Perú, junto con un grupo de laicos, a través de una asociación laica , no eclesial. Jorge Dintillac y sus colaboradores , ¿realizaron dicha obra en un compromiso cívico o como miembros de la Iglesia?  Sospecho que fue lo primero, porque sino la habrían inscrito a nombre del Arzobispado de Lima, cosa que no ocurrió. La facción conservadora de la Iglesia Católica en el Perú suele atribuir la obra de los ciudadanos que son también miembros de la Iglesia a la institución, y no al mérito personal de tales ciudadanos. Ese hurto de los laureles tiene una clara intención política, que es poder repetir el discurso falso según el cual la Iglesia Católica debe tener un lugar predominante en la vida política del país por el aporte que ha hecho a esta nación. Ese discurso políticamente tendencioso ha calado tanto en la mente de los peruanos que hasta la Constitución Política actual señala que el Estado Peruano reconoce el aporte que la Iglesia Católica ha hecho al país. La pregunta es si mucho de ese aporte ha sido de ciudadanos peruanos que actuaban más allá de su condición de miembros de la Iglesia. El aporte de Garatea en la CVR es clara muestra de ello, pues la jerarquía de la Iglesia en el Perú estaba abiertamente en contra dicha comisión.


Escrito por

Alessandro Caviglia Marconi

Filósofo. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.


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